Sensamientos à moi.
"No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío —dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame —dije."
A. Pizarnik
(Photo: Conrad Roset)

"No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío —dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame —dije."

A. Pizarnik
(Photo: Conrad Roset)

L’amour.

Du bonheur à l’état pur, brut, natif, volcanique, quel pied ! C’était mieux que tout, mieux que la drogue, mieux que l’héro, mieux que la dope, coke, crack, fitj, joint, shit, shoot, snif, pét’, ganja, marie-jeanne, cannabis, beuh, péyotl, buvard, acide, LSD, extasy. Mieux que le sexe, mieux que la fellation, soixante-neuf, partouze, masturbation, tantrisme, kama-sutra, brouette thaïlandaise. Mieux que le Nutella au beurre de cacahuète et le milk-shake banane. Mieux que toutes les trilogies de George Lucas, l’intégrale des muppets-show, la fin de 2001. Mieux que le déhanché d’Emma Peel, Marilyn, la schtroumpfette, Lara Croft, Naomi Campbell et le grain de beauté de Cindy Crawford. Mieux que la face B d’Abbey Road, les CD d’Hendrix, qu’le p’tit pas de Neil Armstrong sur la lune. Le Space-Mountain, la ronde du Père-Noël, la fortune de Bill Gates, les transes du Dalaï-Lama, les NDE, la résurrection de Lazare, toutes les piquouzes de testostérone de Schwarzy, le collagène dans les lèvres de Pamela Anderson. Mieux que Woodstock et les rave-party les plus orgasmiques. Mieux que la défonce de Sade, Rimbaud, Morisson et Castaneda. Mieux que la liberté. Mieux que la vie
Jeux d’enfants

"I’ve been worryin’ that my time is a little unclear
I’ve been worryin’ that I’m losing the ones I hold dear
I’ve been worryin’ that we all, live our lives, in the confines of fear”

NO TE ENAMORES DE MÍ.


No te enamores de lo que escribo, ni de lo que pienso, ni de lo que cuento.
No te enamores de mis poemas, ni de mi forma de vestir y mucho menos del personaje que me invento en la barra de los bares.

No te enamores de mí.

No te enamores de mi andar, ni de mis pelos por la mañana, ni del desorden de mi casa.
No te enamores del sonido de mi guitarra, ni de mi vida pasada y mucho menos de mis secretos.
No te enamores de las flores en el balcón, ni del hachís de la mesilla, ni de las cervezas en la nevera.
No te enamores de mis discos, ni de mis libros, ni de mis resacas.

Pero sí,

enamórate de las caricias que te hago en el sofá cuando estamos tirados sin hacer nada.
Enamórate de la brisa cuando te tomo la mano y dibujamos figuras con las nubes.
Enamórate de los paseos por el parque y de las risas en la cama.
Enamórate de todos mis suspiros cuando digo que te quiero.
Enamórate de las veces que nos damos media vuelta y tú abriéndote de piernas nos ponemos a volar.
Enamórate de momentos,

de nuestros momentos,

porque en ese instante

realmente
soy yo.

[Victor Zegarra Montes - Del poemario “ProSac”]

"Por qué no han de saber 

que yo te amo vida mía, 

por qué no he de decirlo

si fundes tu alma con el alma mía. 

Qué importa si después 

nos ven llorar algún día,  

si acaso me preguntan 

diré que te quiero mucho todavía.

Se vive solamente una vez,

hay que aprender a querer y a reír,

hay que saber que la vida

se aleja y nos deja llorando quimeras.

No puedo arrepentirme después

de lo que pudo haber sido y no fue, 

quiero gozar esta vida

teniéndote cerca de mí hasta que muera.”

Ahora.

Porque ahora paso mi mano sobe el envés de las hojas y sé leer su alfabeto y si cierro los ojos oigo correr un río y es tu voz que despierta

porque mi cuerpo comienza ahora en ti y acaba más allá de la lluvia donde alcanzan tus brazos y el miedo acuartelado no vigila

y sé llamar las cosas de modo que éstas salten se desnuden y todo sea reciente para mis ojos que aman en tus ojos

porque en mi llanto crecen blandas plantas carnívoras y mi sangre palpita como una iguana abierta

porque ahora mi cuerpo recupera sus partes y nace una piel nueva que derrota el verano

porque me has enseñado a respirar.

Piedad Bonnett

Alargaba la mano y te tocaba…


Alargaba la mano y te tocaba. Te tocaba: rozaba tu frontera, el suave sitio donde tú terminas, sólo míos el aire y mi ternura. Tú moras en lugares indecibles, indescifrable mar, lejana luz que no puede apresarse. Te me escapabas, de cristal y aroma, por el aire, que entraba y que salía, dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera, en el dintel de siempre, prisionero de la celda exterior.

La libertad hubiera sido herir tu pensamiento, trasponer el umbral de tu mirada, ser tú, ser tú de otra manera. Abrirte, como una flor, la infancia , y aspirar su esencia y devorarla. Hacer comunes humo y piedra. Revocar el mandato de ser. Entrar. Entrarnos uno en el otro. Trasponer los últimos límites. Reunirnos…..

Alargaba la mano y te tocaba. Tú mirabas la luz y la gavilla. Eras luz y gavilla, plenitud en ti misma, rotunda como el mundo. Caricias no valían, ni cuchillos, ni cálidas mareas. Tú, allí, a solas, sonriente, apartada, eterna tú. Y yo, eterno, apartado, sonriente, remitiéndote pactos inservibles, alianzas de cera.

Todo estuvo de nuestra parte, pero cuál era nuestra parte, el punto de coincidencia, el tacto que pudo ser llamado sólo nuestro.

Una voz, en la calle, llama y otra le responde. Dos manos se entrelazan. Uno en otro, los labios se acomodan; los cuerpos se acomodan. Abril, clásico, se abate, emperador de los encuentros. ¿Esto era amor? La soledad no sabe qué responder: persiste, tiembla, anhela destruirse. Impaciente se derrama en las manos ofrecidas. Una voz en la calle….Cuánto olor, cuánto escenario para nada. Miro tus ojos. Yo miro los ojos tuyos; tú, los míos: ¿esto se llama amor?

Permanecemos. Sí, permanecemos no indiferentes, pero diferentes. Somos tú y yo: los dos, desde la orilla de la corriente, solos, desvalidos, la piel alzada como un muro, solos tú y yo, sin fuerza ya, sin esperanza. Idénticos en todo, sólo en amor distintos. La tristeza, sedosa, nos envuelve como una niebla: ése es el lazo único; ésa la patria en que nos encontramos. Por fin te identifico con mis huesos en el candor de la desesperanza. Aquí estamos nosotros: desvaídos los dos, borrados, más difíciles, a punto de no ser…. ¿Amor es esto? ¿Acaso amor es esta no existencia de tanto ser? ¿Es este desvivirse por vivir? Ya desangrado de mí, ya inmóvil en ti, ya alterado, el recuerdo se reanuda. Se reanuda la inútil existencia…. Y alargaba la mano y te tocaba

- Antonio Gala